Una mañana de Sábado un grupo de cinco amigos y compañeros de trabajo se les ocurre la idea de ir desde Cerredo en el concejo de Degaña hasta el vecino de Ibias en bicicleta de montaña como único medio de transporte, antes de llegar habíamos comprobado que era el terreno ideal para nuestra bicicleta de montaña, llegamos a San Antolin de Ibias y nos sorprendió su belleza, después de reponer nuestros cansados músculos en su piscina municipal y felices de haber disfrutado de una mañana como pocas hasta ese momento, comimos en un restaurante de la localidad, lo hicimos como auténticos camioneros, solo hasta volver a encontrarnos con las bicis nos dimos cuenta que se nos había olvidado que tendríamos que volver con ellas. Lo hicimos subiendo el puerto del Connio, no os lo aconsejo para una buena digestión, una vez coronado nos sorprendió una tormenta eléctrica bajando el puerto, apenas notabamos como el granizo nos golpeaba, solo nos preocupaban los rayos que descargaban a nuestra derecha en Muniellos haciendo un ruido que aun no hemos olvidado. Mojados y cansados se nos hacia de noche hasta que fueron a buscarnos y con un coche delante de nosotros iluminando el camino. La experiencia había sido dura pero muy inolvidable.
 
           
                 
                                     
 
De esa experiencia nació la idea de hacer una travesía en Bicicleta de montaña en la que lo principal fuese un encuentro entre personas que buscan esa superación personal haciendo del compañerismo y la convivencia lo más importante .Es una prueba deportiva muy dura, el primer día se han llegado a recorrer algo más de 100 kms por todo tipo de terrenos ( pistas anchas, algunas trialeras, tramos de carretera...) lo fundamental es utilizar solo y exclusivamente la bici como medio de transporte, al día siguiente la vuelta hacia el lugar de origen en una ruta más corta pero posiblemente más dura pues en menos kilómetros hay que recuperar la misma altura.
               
         
                                     
         
Ya desde el Primer año caló en todos sus participantes el espíritu con que se concibió esta singular prueba y hoy ya es una verdadera fiesta del Mountain-bike de cita anual obligada, en la que se reunen los más pirados del "ciclismo de las ruedas gordas ".